
Hoy no quiero más silenciosos ruidos,
quiero un ruido poderosamente silenciador.
El rugir despiadado de las ratas
frente a mi puerta
y los niños colgados
de las cuerdas del campanario
hacen que el miedo
aletee en mi conciencia
mientras mi cuerpo y mi casa
continuan siendo la morada
de mil fantasmas.
No más olor a tiempo muerto
no más sentir el rebatir de mis entrañas.
quiero un ruido poderosamente silenciador.
El rugir despiadado de las ratas
frente a mi puerta
y los niños colgados
de las cuerdas del campanario
hacen que el miedo
aletee en mi conciencia
mientras mi cuerpo y mi casa
continuan siendo la morada
de mil fantasmas.
No más olor a tiempo muerto
no más sentir el rebatir de mis entrañas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario