La soledad se me incrusta en los dedos y con ellos desgarro mis días. No hago más que esperar en este letargo atormentado.Siento que necesito algo diferente y mi mente se dispara más allá del infinito para volver a mi amarga morada, para compartir la lejanía nada más que con mi sombra.
Mi llanto acongojado se adormece en mi alma y mi semblante se torna rígido.Anhelo una mirada fresca, ligera, anhelo...anhelo y mi mente se detiene y mi mano se calma.
Oigo el ruido del atardecer como puas malditas que me desgarran, y en la esquina el tiempo pasa, sólo pasa, y en mi casa el tiempo pasa, también pasa. Diferencias de tiempos que se consumen de igual modo.
Cuando habrá una chance, cuándo el tiempo se detendrá para reanudar la inmortalidad de mi alma? La dualidad de mi ser se declaró en guerra, y en este estar declarado no hay supremacías, sólo un leve letargo y la sangre de mis lágrimas germinando en la tierra.
lunes, 1 de diciembre de 2008
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