lunes, 1 de diciembre de 2008

Hoy me levanté tarde, en realidad no tenía ganas de levantarme, para no lastimarme con la pesadumbre diaria.
Hoy me levanté con la palabra DECEPCIÓN escrita en la frente.
Alguna vez leí que la verdad sólo sucede cada trescientas noches, me pregunto si la tercer noche anterior habrá sido mi verdadera noche, pero sólo lo voy a poder comprobar dentro de otras trescientas.
Y así se suceden mis días y mis noches fantaseando cuando al acostarme mis ojos se deliran con el funeral de mi vida en las manchas de humedad del techo, soñando con la posibilidad de volver a nacer o simplemente empezar a ser.
La persona que siento que me puede ayudar se encuentra a un océano de distancia y las personas que me rodean están más allá del espacio exterior.
En esta instancia de mi vida, ella misma me parece absurda y no logro aferrarme al amor, es como si desde un lugar remoto y oscuro trataran de chuparme con una especie de sopapa de este mundo de mierda.
Mentiría si digo que no conozco el amor, diariamente lo tengo a la vista, pero no siempre lo miro a los ojos, aunque cuando lo hago es como si el infinito mismo conviviera conmigo, en mi cuerpo, y en ese momento dos lágrimas caen de mis ojos, pero el destino de estas lágrimas es otro, el origen de estas lágrimas también es otro...si mi centro pudiera adherirse libre a estos momentos...así la condena de los días se disiparia,ahí en el infinito mismo, ahí en el abismo de la noche...

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