
Ahí está!
La grisácea mutilante
sedienta de sueños, tiempo, locura
que como un espectro
va rasguñando al viento
en su afán de ver sangrar
lo que ya está muerto.
A veces se confunde
a veces se convierte en piedra
y otras veces en un árbol encantado
en el bosque de los mil sueños
y existencias.
El tiempo le pesa
el tiempo se le escapa.
El tiempo se le hace eterno
a esa verde grisácea.
La grisácea mutilante
sedienta de sueños, tiempo, locura
que como un espectro
va rasguñando al viento
en su afán de ver sangrar
lo que ya está muerto.
A veces se confunde
a veces se convierte en piedra
y otras veces en un árbol encantado
en el bosque de los mil sueños
y existencias.
El tiempo le pesa
el tiempo se le escapa.
El tiempo se le hace eterno
a esa verde grisácea.
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